ENTREVISTA
Espino: ‘En 10 años más el Casco estará irreconocible’
El director de la Oficina del Casco Antiguo advierte que todavía hay que trabajar en controlar la especulación.
En agosto se recibirá la última consultoría para el tranvía, que ayudará a definir el modelo de gestión.
| LA PRENSA/ Gabriel Rodríguez |
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| Recuperación. Ariel Espino
asegura que los trabajos del Hotel Central son similares a los de la
mayoría de los edificios del Casco. 1061742 |
Zoraida Chong
zchong@prensa.com
Con los cambios de gobierno, cada cinco años,
históricamente ha habido también cambios de administración en la
mayoría de las oficinas públicas, de manera que muchos de los proyectos
de las diferentes entidades estatales quedan en suspenso o en abandono.
En el caso de la Oficina del Casco Antiguo (OCA), el
año pasado se planteó la necesidad de darle mayor autonomía, para
garantizar así la continuidad del plan maestro del barrio más antiguo
de Panamá.
Aunque esto no se ha conseguido todavía, Ariel Espino,
director ejecutivo de la OCA, explica que ya se tiene un borrador de
anteproyecto de ley, que está en estudio en el Ministerio de Vivienda,
y que debería entrar a discusión en la Asamblea Nacional en el próximo
periodo de sesiones -en septiembre de este año-.
Pero mientras esto se decide, Espino ya puede hacer
un balance de los cuatro años que lleva a cargo de la OCA y de los
principales proyectos que se encuentran sobre la mesa.
¿Cómo va el proyecto de instalar un tranvía en el Casco Antiguo?
Hemos hecho tres consultorías, la tercera está por
entregarse en agosto y esa es la última. Esta consultoría va a producir
unos pliegos de licitación para la concesión del proyecto.
Lo que este consultor está preparando es un estimado de costos, rentabilidad, número estimado de usuarios, rutas, tecnología.
Eso no quiere decir que inmediatamente lo vamos a
sacar a licitación, porque todavía tenemos que ver cuánto cuesta y qué
rentabilidad tiene, pero este último trabajo nos va a decir mejor cómo
lo podemos gestionar.
¿Tiene alguna idea de cuándo podría empezar a operar?
Está en una etapa final de estudio. No me
atrevería a dar fechas, pero cuando el proyecto ya está formulado, es
mucho más fácil gestionarlo, ya sea con fondos disponibles o amarrarlo
con otros proyectos de transporte público.
Ya se ven más propiedades en recuperación en el Casco, ¿significa esto que se ha avanzado en el control de la especulación?
Se ha avanzado... Era un problema grave en 2004 cuando
empezamos en esta administración, porque aunque había una ley contra el
abandono de edificios desde 1997, no se había aplicado ninguna multa.
Ahora hay más de 60 procesos y algunos ya se han cobrado.
¿Y las propiedades condenadas?
La Dirección de Patrimonio Histórico [del Instituto
Nacional de Cultura] está constantemente mandando cartas a los
propietarios de los edificios que están en muy mal estado. Nosotros
cooperamos con muchos procesos de desalojo, en especial cuando hay un
proyecto de por medio.
¿Qué opinión tienen ustedes de los trabajos que se están haciendo en el Hotel Central?
El Hotel Central ha sido una preocupación de esta
administración desde el inicio, porque fue el último gran hotel de la
ciudad, está en una posición prominente y aquí hay una urgencia enorme
de tener hoteles. Siempre ha habido pensiones y hoteles de mochileros,
pero necesitamos ya la inversión de lujo.
Parte de la posibilidad de generar una economía
turística en el Casco es tener a los turistas aquí, porque a veces el
que viene en un tour no es el que más gasta .
Aun así, a los vecinos les preocupa que cada vez queda menos de esa estructura.
Las controversias han sido más por la modalidad de
restauración o rehabilitación que se ha usado. Algunas personas
hubieran preferido que se conservara más, pero mucho está conservado y
guardado para reinstalarse en su momento.
Ahí se ha insistido mucho en que la fachada tiene que
recuperarse. El primer patio es importantísimo -donde estaba la
escalera- y se conserva parte de la escalera, pero mucho estaba muy
deteriorado.
Son discusiones válidas que se dan con frecuencia,
pero desde la perspectiva del futuro del Casco, la recuperación de ese
edificio como un hotel será una pieza fundamental en el desarrollo del
área.
El que no parece tener muchos avances es el proyecto en el antiguo Club Unión.
Para el Club Unión se aprobó un anteproyecto y la
Dirección de Patrimonio Histórico está esperando los planos finales.
Tengo entendido que no han llegado hasta el momento, pero sé que han
estado adelantando [el propietario] con el estudio de impacto ambiental
y con algo de arqueología. Y sí, son los dos proyectos hoteleros
grandes en los que estamos interesados.
Tras cuatro años de gestión, ¿cuál es su balance y cuáles las tareas pendientes?
El Casco tiene más de 800 propiedades, la mayor parte
en manos privadas. Significa que para restaurarlo se necesitan 800
proyectos, y no hay un barrio en Panamá que necesite de tantas
construcciones.
Lo que necesitas es ver un centro histórico con 20 ó
30 proyectos iniciándose por año, lo que te da un ritmo lo
suficientemente sostenido como para ver cambios dramáticos en 10 ó 15
años. Eso lo hemos conseguido y esperamos que no caiga. Pero estamos en
un momento de auge inmobiliario, el Casco se ha beneficiado de eso y
creo que a este ritmo, en 10 años más el Casco va a estar
irreconocible. No estará terminado, pero sí muy distinto a lo que vemos
hoy.
PERFIL
ESPINO: Es arquitecto por la Universidad Católica
Santa María la Antigua, tiene una maestría en planeamiento urbano de la
University of Arizona y un Ph.D. en antropología de la Rice University.
A mediados de la década de 1990 fue subdirector de Patrimonio Histórico
del Instituto Nacional de Cultura, y entre 1997 y 2002 trabajó en la
firma Knudson, en Estados Unidos, una empresa de arquitectura
especializada en planificación y paisajismo. Es miembro del American
Institute of Ciertified Planners y, actualmente, director ejecutivo de
la Oficina del Casco Antiguo. |